Carta 19-02-1922

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Alvaro Gordo Ortiz

Málaga 19-2-22
Sr. D. Miguel Mérida

Mi egregio amigo:

Al volver de mi aldea, donde mi respiración enferma y mis nervios cansados  me obligan a ir, llevo una gran alegría al saber que mi infeliz primo hermano Jacinto Saldaña Santos, se halla curándose los ojos al amparo de su ciencia de U. y de su bondad. En el ojo izquierdo tiene un golpe, y en el derecho un velo antiguo, espeso y crónico que lo priva de la luz. Sus ojos me interesan más que los míos, por lo mucho que quiero a este desgraciado familiar, que mereciéndose mucho por humilde y pobre y triste, no tiene nada, ni luz en los ojos.-

Por eso mi grito de alegría al saber que U. lo cura, ha sido grande. Si U. pudiera desbastar ese caparazón que nubla su retina y hacerla trasluciente, y si U. pudiera reparar del golpe a la otra retina maltratada. Antes de que U. se levante cada día, cuando está dormido, Dios le besa los diez dedos de sus manos, y les dá la inspiración, y como ellos toman toda la ciencia en la tierra, sus dedos son diez milagros. En verdad le digo que no existe un hombre que tenga en U. más fé que yo.-

Mi primo, que acabo de ver, me ha hablado a su modo, del alto y perfecto espíritu de U., de su dulce bondad, de su gracia sugestiva, de su gran amor para los enfermos, a los cuales les llena de vida el corazón. Me ha hecho estremecer la santidad de esa institución, sus miras elevadas, su ambiente moral, su armónico conjunto. Casi le dan a uno ganas de ponerse enfermo de los ojos, y ¡oh!, le ruego, le suplico, que no dé U. el alta para la vida de fuera a mi pobre primo, mientras sus retinas no sean dos divinas joyas perfeccionadas por U. en las cuales quede la firmeza y la solidez de la salud. Una tarde entera dedicó U. a mis ojos una vez y quedé en volver, pero yo cambio por la salvación de los ojos de mi primo, desgraciado, la vida de los míos.-

Le besa muchas veces las manos, su creyente,

Salvador Rueda

Mis señas más seguras Lista de Correos o Bibliotecas Provincial. Su humilde casa José Denis, 13 bajo. ¿Nada más que los domingos se puede ver a los enfermos?